Milonga en la calle
Acabo de llegar a casa después de pasar por una milonga callejera. Hemos terminado de trabajar temprano y me he encontrado al grupo de espontáneos que se reunen (ahora lo sé) cada jueves durante el verano detrás del Ayuntamiento de Utrecht para bailar tango. Y hoy me apetecía parar.
No llevaba zapatos, obviamente, pero después de cinco (!) años sin bailar tango, ¿a quién le importan los zapatos? Una experiencia inolvidable de nuevo (gracias a mis dos parejas).

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