Criterios de edición

Mi principal interés a la hora de editar música es el respeto por el original. Como intérprete, trato de acceder a las fuentes originales (o una edición facsímil), pero me doy cuenta de que no siempre es posible o conveniente (por problemas de legibilidad, accesibilidad o costes). Por esta razón arreglo parte de mi música, y prefiero ediciones modernas en las que puedo acceder no sólo al contenido sino también a la apariencia (cuando es posible) del original, ya que nosotros, como lectores del siglo XXI, sólo podemos “interpretar” lo que fue escrito.

De todas formas, sí hay ciertos aspectos que trato de acomodar en mi “traducción” de la música, siempre an aras de la mayor claridad posible.

Las CLAVES originales se sustituyen por claves modernas en mis ediciones, pero pueden consultarse en el Aparato Crítico de cada pieza (donde incluso anoto los cambios de clave cuando se dan).

Cuando trabajo con música para grupo más extenso (especialmente música orquestal), y se indica por medio de texto (con palabras como flûte, hautbois, etc.) que un instrumento dobla alguna de las líneas melódicas, añado una nueva pauta para cada uno de estos instrumentos para  hacer más evidente la orquestación. Admito que ésta ha sido una de las decisiones más problemáticas ya que cambia en gran medida la apariencia original y oculta el hecho de la INSTRUMENTACIÓN se crea doblando ciertas líneas melódicas por instrumentos de diversas familias. Pero reconozco que tiene una ventaja visual. De nuevo, los textos que sugieren tal instrumentación se mencionan en el Aparato Crítico.

He modernizado el uso de las ALTERACIONES ACCIDENTALES: sostenidos y bemoles se utilizan para indicar semitonos ascendentes y descendentes respectivamente; y becuadros para restaurar la nota original.  Ahora bien, tratando de mantener la apariencia del original, mantengo cada una de las alteraciones, incluso cuando  pueden parecer innecesarias (es decir, éstas no afectan necesariamente a todas las notas dentro del mismo compás, aunque hay casos en que es obvio que un único signo afecta a más de una nota; dejo la decisión al juicio del intérprete). Las alteraciones editoriales aparecen sobre la nota o (en casos de escritura vertical o por evitar la colisión con la cifra del continuo) junto a ella entre paréntesis.

Las REPETICIONES se indican de forma modernizada. El Aparato Crítico incluye las indicaciones originales (y su lugar).

Otro material, como ARMADURA, LÍNEAS DE FRASEO, ORNAMENTACIÓN y el CIFRADO del continuo, es original.

Cualquier otra MODIFICACIÓN EDITORIAL excepto las alteraciones se incluyen entre corchetes. Cada vez que tomo la decisión de modificar cualquier aspecto del original, incluyo una entrada en el Aparato Crítico, donde el contenido se divide en piezas, secciones, movimientos…

Normalmente utilizo un gran número de abreviaturas en el Aparato Crítico. Todas ellas (excepto las que utilizo para identificar diferentes fuentes para la misma pieza, en caso de utilizarlas) se describen a continuación, junto a un diagrama con el sistema de notación de alturas que utilizo en mis comentarios.

ABREVIATURAS:

(NB: hasta el momento, sólo trabajo con versiones en inglés de las ediciones y su Aparato Crítico, por lo que muchas de las abreviaturas utilizadas pueden no parecer lógicas)

b. = compás (bar)

B. = bajo, basso

BC = continuo, basso continuo

Bs. = fagot (bassoon)

C. = canto

C1 = clave de do en primera línea

Cfr. = confróntese con

F4 = clave de fa en cuarta línea

Fl. = flauta, flauto

G1 = clave francesa de sol (en primera línea)

G2 = clave de sol en segunda línea

p(p). = página(s)

Va. = viola

Vc. = violoncello

Vn. = violín, violino

Vne. = violone

Notación de las alturas:

<atrás o consulta la lista de compositores>

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lo dijo...

"[...] el rey [Carlos II] me preguntó con grande ansia si había oído cantar a Matheuchi, cuándo vendría, y si era impertinente o no, y como si en el mundo no hubiese ejército, ni estado de Milán, no se acordó de tal cosa, pero esto no lo admiro a vista de que a todos sus ministros, o a los más les ha sucedido lo propio [...]"

Carta de Carlos Felipe Spinola y Colonna al duque de Medinaceli (1698)

"El segundo Clavecinista irá sólo al Ensayo general, enviando a todos los demás al Tercero, el cual no comprenderá normalmente más Clave aguda que la de Soprano, procurando no utilizar nunca, al tocar, los Pulgares, no hacer caso de los Números, tocar siempre la sexta, no juntarse nunca con el Maestro, y cerrar todas las segundas Partes de las Arias con la tercera mayor, etc. etc. etc."

Benedetto Marcello, Il teatro alla moda (1720)