El Haas (Haarlem, 1984)

Modelo: Dulcken de un teclado

Registros: 2×8′

Extensión del teclado: FF-f”’ (cinco octavas)

Transpositor: 415 / 440

Mecanismo: teclado en hueso (alteraciones de ébano); saltadores de madera, provistos de tornillo en la base para facilitar la regulación; clavijas de cabeza cuadrada y muescas; encordatura en bronce y acero

Decoración: cuerpo decorado “a la flamenca” con dos tonos de azul (y bordes en dorado); rosetón de metal

Dimensiones: 250×100

Como normalmente ocurre: lanzas la pregunta al aire y siempre hay alguien que escucha…

En este caso, Siebe sabía de un clave para alquilar, el que había pertenecido al padre de Daniel Brüggen, quien de momento no piensa en vender esta herencia pero buscaba a alguien que cuidase de él.

Fui a verlo y me convenció rápidamente para ser adoptado: se encontraba en bastante buen estado, y tenía un sonido penetrante (unos graves increíbles) y un teclado agradable y seguro, sólo necesitado de una sesión de armonización…

He de reconocer que la labor de limpieza una vez en casa fue más larga y tediosa de lo que esperaba pero no imagino cómo habría hecho para descubrir la lista de calibres (que encontré detrás del embellecedor del teclado) de no haberme atrevido a diseccionarlo. Aún me queda por sustituir bastante fieltro, pero estoy muy contenta con él. Estudiar vuelve a ser un placer.

<atrás

lo dijo...

"[...] el rey [Carlos II] me preguntó con grande ansia si había oído cantar a Matheuchi, cuándo vendría, y si era impertinente o no, y como si en el mundo no hubiese ejército, ni estado de Milán, no se acordó de tal cosa, pero esto no lo admiro a vista de que a todos sus ministros, o a los más les ha sucedido lo propio [...]"

Carta de Carlos Felipe Spinola y Colonna al duque de Medinaceli (1698)

"El segundo Clavecinista irá sólo al Ensayo general, enviando a todos los demás al Tercero, el cual no comprenderá normalmente más Clave aguda que la de Soprano, procurando no utilizar nunca, al tocar, los Pulgares, no hacer caso de los Números, tocar siempre la sexta, no juntarse nunca con el Maestro, y cerrar todas las segundas Partes de las Arias con la tercera mayor, etc. etc. etc."

Benedetto Marcello, Il teatro alla moda (1720)