El Zuckermann

Modelo: Flamenco de un teclado (Ruckers?)

Registros: 2×8′ + 4′ + laúd

Extensión del teclado: GG-g”’ (cinco octavas)

Transpositor: 415 / 440

Mecanismo: teclado en hueso (alteraciones de ébano); saltadores de plástico, provistos de tornillo en la base para facilitar la regulación; clavijas cilíndricas

Decoración: cuerpo pintado de verde; sin rosa

Dimensiones: 220×100

Lo alquilé al llegar a los Países Bajos y fue una buena idea: no siempre es posible estudiar en la escuela (incluso siendo una escuela grande), aparte de que es difícil sustraerse a la tentación de tener un instrumento en casa.

Jorge me puso en contacto con AD Koomans, a quien él también le alquilaba un instrumento, y todo fue hacer un viaje a Hoorn y elegir entre lo que había disponible: al final me quedé con un kit Zuckermann (eso sí, construido por el mismo Koomans).

Probablemente sea el instrumento en que mayores progresos he hecho hasta el momento, pero no sin olvidar mis “peleas” con él. Hasta que me cansé. Incluso después de regularlo, no me fue posible terminar de cogerle cariño a un teclado tan ruidoso e inseguro como el suyo… Es el problema de los instrumentos de alquiler.

<atrás

lo dijo...

"[...] el rey [Carlos II] me preguntó con grande ansia si había oído cantar a Matheuchi, cuándo vendría, y si era impertinente o no, y como si en el mundo no hubiese ejército, ni estado de Milán, no se acordó de tal cosa, pero esto no lo admiro a vista de que a todos sus ministros, o a los más les ha sucedido lo propio [...]"

Carta de Carlos Felipe Spinola y Colonna al duque de Medinaceli (1698)

"El segundo Clavecinista irá sólo al Ensayo general, enviando a todos los demás al Tercero, el cual no comprenderá normalmente más Clave aguda que la de Soprano, procurando no utilizar nunca, al tocar, los Pulgares, no hacer caso de los Números, tocar siempre la sexta, no juntarse nunca con el Maestro, y cerrar todas las segundas Partes de las Arias con la tercera mayor, etc. etc. etc."

Benedetto Marcello, Il teatro alla moda (1720)