Cupido-Demonio

Se levanta el telón. Cambio de siglo: últimas décadas del XVII, primeros años del XVIII. Nos encontramos entre Nápoles y Madrid, dos reinos florecientes unidos política y artísticamente.

Amor, ese cruel tirano. Ese ciego niño caprichoso que juega a gobernar nuestros destinos. Con la promesa de una dicha efímera, nos atrapa, nos seduce, nos altera…

¿Y qué hacemos nosotros, sino sufrir el delirio, a merced de una voluntad más caprichosa que la propia Fortuna?

Cupido-Demonio es a la vez un drama y una sátira. En él exploramos los tópicos recurrentes del desamor: el amante despechado, la crueldad de la amada, la muerte en vida del alma, el amargor de los celos…, pero también otros más irreverentes como la frivolidad, el interés o la volubilidad de los amantes.

<back

<recóndita armonía

lo dijo...

"[...] el rey [Carlos II] me preguntó con grande ansia si había oído cantar a Matheuchi, cuándo vendría, y si era impertinente o no, y como si en el mundo no hubiese ejército, ni estado de Milán, no se acordó de tal cosa, pero esto no lo admiro a vista de que a todos sus ministros, o a los más les ha sucedido lo propio [...]"

Carta de Carlos Felipe Spinola y Colonna al duque de Medinaceli (1698)

"El segundo Clavecinista irá sólo al Ensayo general, enviando a todos los demás al Tercero, el cual no comprenderá normalmente más Clave aguda que la de Soprano, procurando no utilizar nunca, al tocar, los Pulgares, no hacer caso de los Números, tocar siempre la sexta, no juntarse nunca con el Maestro, y cerrar todas las segundas Partes de las Arias con la tercera mayor, etc. etc. etc."

Benedetto Marcello, Il teatro alla moda (1720)